Todos coinciden: el poder de la imagen en movimiento lleva a tu cerebro a sentir cada emoción y cada sentimiento como si estuvierais viviéndolos de nuevo. Pondremos todo nuestro empeño en personalizar tu vídeo desde el más mínimo detalle hasta la estética final.

No queremos perdernos nada el día de vuestra boda, no nos lo perdonaríamos, así que vamos dos cámaras. Eso sí, con un equipo discreto que nos permite pasar lo más desapercibido posible para que la gente se relaje y nosotros podamos grabar esos momentos que son realmente naturales. Nos gusta vivir las bodas como un invitado más.

Una vez hayamos hablado y confirmemos la disponibilidad, podremos reservar el día. Es sencillo: firmamos un contrato donde ambas partes estamos de acuerdo en lo que vamos a hacer juntos y nos hacéis un depósito del 50% del presupuesto. Listo, ya podéis olvidaros de todo hasta que entreguemos el trabajo, que será cuando pagaréis el 50% restante.

Nos gustan los vídeos intensos, que condensen emoción y sentimientos. Nosotros los hacemos de aproximadamente 20 minutos, tiempo mas que suficiente para poneros la piel de gallina y haceros llorar a lágrima viva, eso sí, siempre con cariño.

¡Por supuesto! Vivimos en Tenerife, Islas Canarias, pero estamos dispuestos a hacer nuestras maletas y volar a cualquier lugar del mundo para ser partícipes de vuestro día. Hay que tener en cuenta que los gastos de desplazamiento y alojamiento no están incluidos en el presupuesto, pero estamos seguros de que conseguiremos algo que se adapte perfectamente a ambas partes. Si queréis saber más sobre bodas en destino, no dudéis en escribirnos.

De hecho, para nosotros, es casi obligatorio. Nos gusta conocer a nuestras parejas, tomar una caña o un café y charlar un rato no solo de la boda, sino también, por qué no, un poco sobre nuestras vidas.  Si vives fuera no te preocupes, podemos hablar a través de Skype o Facetime, aunque siempre intentaremos llegar uno o dos días antes de la boda para tener la oportunidad de conocernos y grabar un poco por la zona.